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Leonel Flores, una esperanza para el ISSS

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Miércoles 09 de Febrero de 2011 14:05

Fuente: El Independiente

Es decir, uno sabe que se debe de adaptar a un nuevo sistema, complejo y moderno, pero al mismo tiempo uno no quiere dejar sus raíces culturales, eso genera sentimientos encontrados. Siempre estuve así, al grado que en alguna forma entré un poquito en depresión, como a los tres años de estar allá, porque sentía que no le había regresado al país lo que me había dado.

 

¿A los cuantos años se fue del país?

Me fui en el 2001, a los 32 años. Mi carrera fue sacrificada, estudié becado desde primer grado. No ejercí la medicina comunitaria, ni le devolví, a mi pueblo, a la gente de acá, lo que me heredaron en mi formación. Fue un choque cultural muy profundo en mi persona. Al final hubo una persona que me ayudó mucho y me dijo mira: "En cuanto que te sigas tu martirizando de que no pudiste ayudar a tu país, no vas a estar ni allá ni acá. Tienes que definirte y buscar la manera de complementar todo lo que estás teniendo, acércate a la comunidad latina y en ellos vas a ver a tu gente". Fue así como en el 2004 empecé a trabajar con las comunidades.

¿Qué rol jugaron para usted las comunidades latinas?

Cuando yo llegue a los Estados Unidos, prácticamente me sentía impotente porque veía un montón de injusticias. Veía mucha gente que andaba limpiando las calles, recogiendo papeles y todo. En ese tiempo, después del 2001, la gente decía los inmigrantes vienen a hacer el trabajo que nosotros no queremos hacer y que lo hagan. Eso me daba frustración pero a la vez me daba coraje para seguir adelante.

Empecé a meterme de lleno a ver cómo podía ayudarle a mis comunidades. Recuerdo que en el 2004 empecé con una educación de diabéticos. Formé un grupo que se llamaba "Yo sí puedo".

Llegué a Washington y busque otros sitios donde ayudar. Empecé en "Casa de Maryland", que es famosa. Después empecé a ver "La Clínica del Pueblo", a formar organizaciones de salvadoreños o de latinos para poder defender a los inmigrantes. Fui parte de la organización de la marcha, y de la manifestación más grande que ha habido en los Estados Unidos en cuanto a exigir los derechos de los migrantes en abril de 2010. En ese entonces también me entregué a la autoridades, tengo fotos de ello salió en los medios, en solvencia civil. Lo hice porque en aquel entonces nos estaban exigiendo a los médicos que no les diéramos servicios de salud a los inmigrantes y que los que los diéramos íbamos a ser arrestados. Me arresté en adelanto porque dije que no iba a cumplir con esa ley.

¿Es posible hacer en el seguro la revolución del cambio?

Yo creo que sí. Yo creo que se combinan dos cosas: primero que conozco la institución: me gradué y formé de la institución y segundo que he adquirido una experiencia gerencial que no se da en las escuelas de medicina. Siempre he criticado que a los médicos se les enseña a tratar, prevenir y curar enfermedades pero no se les enseña a administrar. En Estados Unidos es algo que va a la par y uno lo va entendiendo de esa manera. Uno aprende a optimizar recursos a utilizar los ahorros institucionales, a explotar hasta el último espacio físico que se encuentre para poder ser productivo.

En mi opinión creo que la institución es muy robusta, tiene unas grandes fortalezas. En primer lugar por su presupuesto por ley, que no depende de que si llueve o no llueve, vamos a tener ingresos o no vamos a tener ingresos. Segundo que es una institución moderna. Tercero que tiene un personal especializado y que se invierte quizás demasiado dinero en este personal.

Entonces alguien se preguntaba bueno si es una gran institución, con un gran presupuesto con una robustez, con alta tecnología, con gran calidad de especialistas ¿qué pasa pues? ¿Por qué no funciona? Hay que decirlo claro, lo que pasa es que ha sido una institución que no ha estado al servicio de los derechohabientes que es para lo que fue creada. Ha estado al servicio de sectores de poder.

Sé que estoy buscando los mecanismos como para poder sembrar la semilla de cambio en la institución y que camine en el rumbo para la que fue creada.

¿Qué significa la elección de un migrante a un cargo público?

En Estados Unidos mi nombramiento fue algo que sonó porque yo he trabajado mucho con las comunidades, hablamos de la costa Este a la costa Oeste. Por fin hay un primer gobierno, un gobierno de izquierda que considera a alguien de La Diáspora, llevárselo a una misión importante al país. Hay un punto de quiebre entre lo que significa llegar a Estados Unidos como obrero, sufrir todos los agravios que sufren los inmigrantes y mandar las remesas

¿Por qué hay un punto de quiebre?

Porque ya no solo se mandan las remesas sino que ya se considera que hay personas capaces, salvadoreños que se han formado y que tienen experiencia, que se han formado en Estados Unidos o en cualquier otra parte del mundo, y que esa experiencia acumulada la pueden aplicar en El Salvador.

No se trata de que en El Salvador no exista esa experiencia, claro que existe. Se trata de venir con nuevas ideas, con ideas frescas, venir de un sistema donde se respetan las leyes, donde la transpariencia es al pie de la letra porque uno sabe que si defrauda al fisco va preso sea como sea.

La comunidad inmigrante lo ha tomado como que hemos pasado de ser remeseros y que ya ahora podemos exportar ideas y propuestas. Es reconocido el sacrificio de regresar al país después de haber tenido algunos éxitos a nivel académico, pero lo más importante es ponerlos al servicio del país.

Entonces, la gente dice ese es ya un paso histórico para los inmigrantes. Quiere decir que los inmigrantes ya no solo van a mandar remesas, pueden participar en los cambios y decisiones del país. Esto es bien importante, así lo ha tomado la comunidad de inmigrantes.

¿Es pionero en ese deseo de eterno retorno?

La gente está diciendo va uno de los nuestros, al decir esto hay un doble compromiso: con los derechohabientes, en el caso de la institución y con mi pueblo porque estoy en la disposición de ayudar y aportar para que se dé la reforma integral de la Salud. Además de que es un derecho creo que todos los seres humanos se lo merecen, pero también estoy con una gran expectativa de los inmigrantes, los cuales han confiado en mí y no han visto mal mi nombramiento. Al contrario ellos han dicho "va uno de los nuestros".

El compromiso es mayor, es doble para cualquiera que esté ejerciendo acá en el gabinete que tiene un compromiso con el país, con el pueblo y con el señor presidente.

¿Qué se puede esperar aparte de la atención al usuario, que es urgente? ¿Cómo se va a transmitir su experiencia adquirida en los Estados Unidos?

Fíjese que la Casa del Pueblo es una institución bastante parecida, muy politizada en sus tiempos; luego de los acuerdos de paz empieza a llegar otro flujo de migrantes que ya no van huyendo de la guerra si no que van a buscar la comida para sus familias. Entonces se empieza a evaluar la nueva cara de la institución, y empezamos a cambiar a quitar la ideología a quitar la política y a plantear más lo que la nueva realidad nos exige.

Yo creo que esta institución (ISSS) no dista de eso, El Seguro Social ha sido un elefante blanco en muchas administraciones. Pongo el ejemplo de La Casa del Pueblo porque se encontró con un gasto administrativo del 70% y se logró reducir al 50% y eso ya es importante. La Clínica del Pueblo es un modelo comunitario que ha demostrado efectividad y eficiencia, esto tiene que ver con un cambio de actitud. Teníamos a los trabajadores menos pagados y con menos beneficios de todo el país y en el 2010 recibimos le premio a la excelencia en los cuidados a la salud.

Sí se puede, si nosotros generamos un cambio de actitud, buscamos las estrategias para que el ISSS camine por la dirección correcta y empecemos un programa masivo de estar recalcando cada día que lo más importante es la dignificación y el trato humano al usuario. Si nosotros hacemos ese punto de quiebre en el cambio de actitud de nuestros empleados y los dotamos de recursos, porque tampoco es de criticarlos si no tienen el recurso, podemos exigir los resultados.

Esos modelos, de movilización comunitaria les llamamos en los Estados Unidos, son aplicable a El Salvador porque son modelos con escasos recursos porque no estaba en una institución que botaba el dinero.

¿Qué opina de lo que se comenta sobre la reforma de salud y el modelo preventivo?

Yo creo que debe de haber una reforma institucional acá en el instituto y apostarle no solo al Seguro social sino al concepto de Seguridad Social que va más allá., incluye como pilar fundamente la solidaridad. No entiendo yo como es que una institución, que si bien es cierto el 75% de sus ingresos vienen del sector privado (25% vienen del sector público), como no puede ser solidario en momentos de emergencia nacional, por decir algo. Como no puede ser solidario en un sistema de integración de salud, donde no llega el Ministerio de Salud pueda llegar esta institución.

No le estamos quitando a nadie, hay mucha gente que lo dice en las calles: "Yo cotizo desde hace 30 años y no he utilizado el Seguro Social" . Bueno pues es una solidaridad de que la gente reciba y se distribuya equitativamente el proceso de los servicios de salud y que generemos salud en la población.

En cuánto a la prevención, es una de las preocupaciones más grandes que tengo, he encontrado una institución que tiene una relación de 3 especialistas por un médico general, quién hace la atención primaria en salud es el médico general. Es una fórmula que nunca había visto en mi vida, pero ya está esa fórmula ahí ¿cómo hago para cambiarla? Ahí tengo que analizar y estudiar tanto la parte médica, la parte de prevención y la actitud del paciente. Realmente los hay que tienen tos y quieren ver al neumólogo, tienen gripe y quieren ver al otorrinolaringólogo; es una medicina especializada que tiene un alto costo y tiene cero de ahorro institucional.

Entonces, esos son los programas que hay que revisar porque si prevenimos, ya está demostrado en todos lados, es lo mejor. El Seguro Social es una entidad que tiene un presupuesto fijo y no ha practicado la prevención en salud. Esto habla de la relación que hablaba antes, tres especialistas por cada médico general, cómo hacer entonces prevención en las comunidades.

¿Tiene el ISSS un departamento de investigaciones científicas?

El seguro tiene esos departamentos. El problema es que ha habido un crecimiento de la musculatura administrativa sacrificando la parte que provee servicios; las enfermeras, médicos y técnicos que se enfrentan día a día con los pacientes. Ahora es tiempo de que ya no se siga sacrificando la parte que da los servicios, al contrario que se refuerce esta parte y que se les diga que en realidad estamos acá para atender al paciente y sus necesidades. No es posible que se estén gastando grandes cantidades de dinero en recursos administrativos cuando en una clínica comunal no hay enfermeras para que atiendan ciertos tipos de pacientes, no es posible definitivamente.

Sin embargo, la eficiencia pasa por tener un equipo de personal humano eficiente.

La patria siempre los espera

El doctor Flores Sosa ya había trabajado en el ISSS. Doce años antes fue Jefe de Residentes en el área de Cirugía Médica y supo de las dificultades y carencias que allí había. Ahora se propone poner en marcha un plan que durará cuatro meses, con el fin de elevar la calidad de los servicios de salud, para luego pasar a otra etapa más compleja.

Sus prioridades en este período son dos: garantizar el trato humanitario a los pacientes y dar prioridad a la atención médica preventiva, para que disminuya el número de tratamientos curativos.

Con este propósito gestionará la contratación de más médicos generales, para que den atención primaria en salud. Además pedirá que se refuerce el sistema de control interno para que se regularice la existencia de medicamentos y se asegure la disponibilidad de especialistas, de acuerdo con la demanda.

Las secuelas de la intolerancia.

Muchos profesionales especializados en varias ramas del conocimiento, hombres y mujeres, como el doctor Flores Sosa, marcharon al país del norte, enfrentaron grandes dificultades para adaptarse y al final la gran mayoría de ellos y ellas se convirtieron en importantes miembros de las comunidades donde residen y trabajan.

Miles de jóvenes, con menos o ninguna preparación, también abandonaron El Salvador al sentirse amenazados por la creciente guerra civil, que cobró tantas vidas a manos de los escuadrones de la muerte y de los mal llamados cuerpos de seguridad: Policía Nacional, Policía de Hacienda, Guardia Nacional y otros organismos represores.

La soberbia de la casta militar y de sus patronos, la derecha que concentraba el poder económico, suprimieron la autonomía universitaria y sumergieron a la Universidad de El Salvador en una crisis de la que no se volvería a recuperar, pero que también marcaría el fin del vetusto régimen militar y el surgimiento de un ejército profesional.

Todos estos hechos aceleraron la salida hacia el extranjero y, a estas alturas, la mitad de la población total del país está en otras latitudes. Sólo en Estados Unidos viven dos millones y medio de compatriotas, quienes el año recién pasado enviaron a sus familiares en El Salvador un promedio de casi 300 millones de dólares mensuales.

Su compromiso es con la patria.

El Salvador sufre los graves efectos de la crisis económica, que no da señales de tocar a su fin. Desde la que fuera clase media hacia abajo, toda persona se llena de felicidad cuando un familiar suyo le manda ayuda desde los Estados Unidos, Canadá, de algún país europeo, de Australia y hasta de los Lugares más impensables. Los salvadoreños están en todo el mundo.

Pero su mérito no es ése, su virtud principal es la responsabilidad con que cuidan de todos aquellos que dejaron en la patria al marcharse.

Y la patria siempre los espera. Las remesas familiares son como oxígeno para que El Salvador no pierda el paso. Y no es para menos, este país dejó de ser exportador desde hace varios años y se convirtió en importador neto.

Los salvadoreños en el extranjero son los grandes héroes de cuantos se han quedado y hacen su propia lucha para salir adelante en el territorio nacional. Los que regresan, como el doctor Leonel Flores Sosa, y se incorporan al trabajo bajo la influencia de ideas nuevas son vistos con mucho respeto y admiración. Pero al margen de cuánta sabiduría o habilidades posean los salvadoreños que se hayan ido o que regresen, ¡la patria siempre los espera!

* Con la colaboración de Jorge Alberto Blanco, investigador asociado.

Última actualización el Miércoles 09 de Febrero de 2011 14:17

La información contenida en el archivo solamente se refiere a las ofertas recibidas por códigos en las diferentes gestiones de compras de MEDICAMENTOS 2014 / P 2015,  y no reflejan  ningún tipo de evaluación legal, administrativa, técnica y económica, por lo que no constituye ninguna adjudicación